Luego de años de lucha encabezada por los vecinos de 9 de Julio en relación a la calidad del agua en el distrito, la Justicia dictó sentencia definitiva y condenó a Aguas Bonaerenses S.A. (ABSA) y a la Provincia de Buenos Aires a garantizar que el agua de uso domiciliario cumpla con los parámetros establecidos por el Código Alimentario Argentino. En particular, estableció que el nivel de arsénico no puede superar los 0,01 mg/l. En este marco, 10 Noticias se puso en contacto con Julia Crespo, actual concejal de Fuerza Patria, para conocer detalles del tema.
«Nosotros empezamos a mediados del 2010, a fines del 2010 establecimos el amparo en la justicia; inicialmente éramos 25 vecinos de 9 de Julio y después hicimos una ampliación del amparo y se sumaron 2.761 vecinos más reclamando algo básico: el acceso a agua segura para consumo», dijo Julia Crespo en diálogo con Diego Blanksman y añadió: «esta sentencia definitiva del juez no está firme todavía porque hay que esperar a ver si ABSA nuevamente apela, porque ha sido una ida y venida de apelaciones para decir no cumplir lo que se cumplió porque las obras en 9 de Julio están hechas».
«Desde nuestro humilde lugar, en todo lo que podamos colaborar siempre estamos disponibles, para aquellos que quieran conocer cómo llegamos a estos resultados, pero es fundamental el reclamo vecinal. Yo creo que en nuestro caso, el tener las obras hechas, porque no solo fue la planta potabilizadora, sino un montón de obras más hechas antes de la sentencia judicial, es algo que remarca el juez en su sentencia diciendo el trabajo vecinal efectuado», dijo Crespo y agregó: «yo creo que se puede, hay que ponerse las pilas, conocer bien cómo uno se puede hacer de la información y realmente hay que ponerle un poco de esfuerzo».
Antes de cerrar, la concejal de 9 de Julio resaltó: «tengamos en cuenta que el arsénico es inoloro, incoloro e insípido igual que el agua, no nos damos cuenta que está en el agua. Y uno toma un vaso de agua con arsénico y no se va a enfermar en ese momento ni va a tener ningún problema de salud, pero la ingesta sostenida en el tiempo hace que ese arsénico se vaya acumulando en nuestras células y vaya generando diversos tipos de enfermedades muy actuales».



















